La sociedad siguió manteniendo su estructura estamental,
pero la crisis económica y las guerras ocasionaron numerosos conflictos, sobre
todo a mediados del siglo XVII.
Las diferencias sociales se hicieron más
profundas entre los estamentos privilegiados y no privilegiados.
El estamento privilegiado
La nobleza y el clero siguieron manteniendo sus privilegios y la propiedad de la tierra. En España la nobleza recuperó poder político: miembros de la nobleza se convirtieron en validos de los reyes y se incrementarón el número de nobles.
El estamento no privilegiado
Se caracteriza por su diversidad. En este grupo se encuentra el campesinado y la burguesía urbana, existiendo en cada uno de ellos grupos diferenciados por su riqueza económica.
La situación del campesinado empeoró en toda Europa debido a las guerras, a la crisis agrícola y al incremento de las rentas que debían pagar a los señores. Aumentó el número de campesinos que emigraban a la ciudad en busca de trabajo; muchas personas recurrieron a la mendicidad y al bandidaje.
La burguesía comercial presentaba grandes diferencias: en Europa occidental era numerosa y potente, incrementó su apoyo a las monarquías absolutistas que les premiaron favoreciendo sus negocios.
Durante el siglo XVII la economía europea, y en especial la
española, vivieron una continua crisis económica, agravada por las guerras
(Guerra de los Treinta Años), las epidemias y las malas cosechas. Este período
vió también la aparición de nuevas formas industriales y el auge de nuevas
potencias comerciales: Francia, Inglaterra y Holanda, que arrebatarán a España
y Portugal la preeminencia en las grandes rutas comerciales.
La crisis en la agricultura
La producción agrícola
disminuyó, sumándose las sucesivas malas
cosechas que provocó el
endeudamiento de los campesinos, que tuvieron que vender sus tierras a los
señores feudales, lo que provocó el incremento de los grandes latifundios.
La introducción del maíz y de la patata trajeron una cierta
recuperación de las producciones agrícolas.
La Guerra de los Treinta Años asoló grandes extensiones en el
centro de Europa, norte de Italia y los Países Bajos.
Crisis en la industria y la artesanía
La artesanía entró en crisis, en parte debido al
estricto control de los gremios y, también, a la situación de inestabilidad e
inseguridad provocada por la guerra. Pese a ello se desarrollaronnuevas formas
de producción industrial:
El trabajo a domicilio, por el que la producción se
realizaba en el campo por encargo de un comerciante, que le proporcionaba las
materias primas y se encargaba luego de vender el producto.
Comienzan a aparecer las primeros talleres, que reunían
a numerosos artesanos que recibián el salario de un empresario.
El comercio: crisis y transformaciones
El comercio alcanzó un gran desarrollo, especialmente en
Holanda, Inglaterra y Francia, que consiguieron crear sus propios imperios
coloniales e introducir sus productos en las colonias portuguesas y españolas.
Inglaterra y Holanda se convertirán en las principales
potencias comerciales y marítimas europeas. Ambos países fundaron compañías
comerciales (en el caso de Holanda, la Compañía de las Indias Orientales y
la Compañia de las Indias Occidentales; o en el de Inglaterra, la Compañía
Británica de las Indias Orientales) a las que el Estado cedía el derecho
exclusivo sobre determinados mercados.
El auge del comercio estimuló el desarrollo del capitalismo
comercial y financiero, que supuso el aumento de la circulación de la moneda y
la aparición de las grandes bancas. Este sector se apoyó en los beneficios del
comercio y en el aumento de crédito para llevar a cabo nuevos establecimientos
comerciales. Es en este momento cuando nacen las grandes bancas de Londres y
Amsterdam.
La Guerra de los Treinta Años es uno de los acontecimientos más
importantes de la Edad Moderna por varias razones:
·Porque de ella resultó la libertad religiosa para
varios Estados.
·Porque en su transcurso surgieron notables
guerreros como Gustavo Adolfo, Wallenstein y Turena.
·Porque aseguro el predominio de Francia sobre
las otras naciones de Europa Central.
·Porque restableció el equilibrio europeo, roto a
raíz de las victorias de Carlos V. Se Entiende por equilibrio europeo el afán
de los Estados de Oriente y Occidente de Europa para conservar el mismo
poderío, la misma fuerza, a fin de respetarse mutuamente.
Las causas de la guerra
fueron de orden religioso, de orden político y de orden internacional.
·De orden religioso, por el afán del Emperador
Fernando II de Alemania por unificar sus Estados, imponiendo el Catolicismo además de las luchas religiosas
en Bohemia.
·De orden Político, por el deseo del mismo
Emperador de transformar el Imperio Alemán que era electivo en Imperio
hereditario, para dejarle la corona a su hijo. Así mismo por la rivalidad entre el
emperador y los varios Príncipes que gobernaban sus Estados.
·De orden internacional, por el plan de Francia para arruinar
a la Casa de Austria, restableciendo el equilibrio europeo junto a la rivalidad comercial de
Alemania con Dinamarca y Suecia en el Mar Báltico.
El Tratado de Westfalia
(1648) fue el Tratado más importante del siglo XVII y
cuyas consecuencias fueron que:
·El Emperador de Alemania reconoció que los
príncipes de su país eran soberanos en cada uno de sus respectivos Estados.
·Se estableció una completa libertad religiosa en
Alemania.
·Alemania devolvió a Francia las provincias de
Alsacia y Lorena.
Como la guerra había sido también contra España, fue
necesario firmar con esta nación un tratado aparte y esta fue la Paz de los
Pirineos (1659). Según ella, España devolvía a Francia las provincias de
Rosellón y Artois, situadas en la frontera con los Países Bajos.
La forma predominante de gobierno en casi toda Europa en el siglo XVII fue la monarquía
absoluta, en la que el poder del monarca destacaba por encima de todos los
demás estamentos. El absolutismo era el resultado del fortalecimiento
del poder real por encima de la nobleza, iniciado a finales de la Baja Edad
Media. Había, sin embargo, muchas diferencias entre los diversos reinos y en
algunos la monarquía se veía limitada por la intromisión de la nobleza o por
el control de las Cortes.
La estructura piramidal y jerarquizada de la sociedad estamental tenía sucúspide
en el monarca absoluto, pues él estaba por encima de todos los habitantes de su
reino y todos eran sus súbditos, a él sometidos y por él gobernados. Así, el
eje central del sistema político de la Europa del Absolutismo, o del Antiguo Régimen, era la monarquía
absoluta de derecho divino, según la cual "la autoridad del monarca
provenía de Dios, en nombre de quien ejercía el poder".
Como reflejo del poder divino, el monarca poseía un poder absoluto:
- nombraba a los magistrados,
- administraba justicia y
- dirigía la política
exterior.
- no se sometía a ningún control y no compartía la soberanía con nadie.
Todo el Estado residía en él, y la voluntad de sus súbditos estaba englobada en
la suya. El ejemplo más completo y conocido de la fórmula política de monarquía
absoluta fue la monarquía francesa de los Borbones, sobre todo con Luís XIV, el rey Sol.
A pesar de que, desde un punto de vista formal, todo el poder residía en
el monarca, en la práctica estaba auxiliado por unas instituciones que lo
asesoraban y ejecutaban sus mandatos.
El principal órgano de gobierno era el
Consejo de Estado, cuyos miembros habían de ser designados por el rey. La
complejidad creciente de los asuntos de gobierno, sobre todo en los siglos XVII
y XVIII, hizo que se subdividiera en secciones especializadas: Consejos de
Finanzas, de Justicia, de Guerra, etc. También había Negociados (secciones
especializadas en el tratamiento de asuntos más concretos) y se hizo habitual
la designación de Secretarios de Estado, comparables a los actuales ministros.
La administración local estaba en manos de gobernadores o intendentes,
u otros tipos de cargos que tenían atribuciones para aplicar las leyes,
mantener el orden, dirigir las obras públicas, la industria, el comercio, o
cualquier asunto de gobierno territorial. Estos cargos dependían del monarca y
eran revocables a su voluntad.
Una legión de funcionarios y de burócratas se
encargaba de ejecutar las órdenes reales, de administrar justicia, de recaudar
los impuestos, etc. Su trabajo y su presencia en todo el territorio eran
indispensables para hacer funcionar la compleja maquinaria estatal.
El poder del soberano estaba restringido, no obstante, por la ley divina, a la
que estaba sometido como cualquier otro; por el derecho natural, conjunto de
normas formadas por la costumbre y la tradición, y por las leyes fundamentales
de cada reino, que expresaban un mínimo pacto entre el monarca y sus súbditos,
que el monarca debía aceptar en el momento de su coronación. Este último caso
comprende las limitaciones que los Parlamentos, las Cortes o los
Estados Generales imponían al monarca.
Desde la Baja Edad Media fue frecuente que a la Corte formada por nobles y
clérigos que aconsejaban al rey, se uniesen los representantes de las ciudades
(burgueses). Estos tres grupos constituían las Cortes o Parlamentos.
Su papel era muy limitado y no se deben confundir con los Parlamentos
modernos.
Cada estamento deliberaba separadamente y votaba como grupo ante las
propuestas del monarca. Sólo tenían ciertas atribuciones en materia fiscal;
suplían al monarca en situaciones excepcionales y ratificaban a los nuevos
reyes.
Aún así, los monarcas absolutos intentaron marginar a los
Parlamentos que podían obstaculizar el ejercicio del poder absoluto, y
sólo recurrían a convocarlos en situaciones externas, para pedir aumento de
impuestos o ayudas económicas.
Mientras el resto de Europa, especialmente Francia, se
encerraban en la monarquías absoluta de origen divino, Inglaterra, ya
desde el el siglo XVII concibe otra forma de gobierno que inspirará a los
ilustrados (Voltaire, Locke, Montesquieu) y será la base de nuestras
democracias.
Su origen hay que buscarlo en las revoluciones del siglo
XVII que van quitando poder al rey dándoselo a nobles (que en el absolutismo) son sólo cortesanos que acompañan al rey mientras que en Inglaterra forman la
Cámara de los Lores) y a la burguesía (Cámara de los Comunes).
De esta manera el poder se encuentra repartido entre el rey
y los dos grupos. El Parlamento (doble) tiene, como nuevas funciones la de
aprobar los nuevos impuestos y tiene también iniciativa legislativa (hacer
leyes)
Cambios económicos y conflictos de intereses:
Hasta finales del siglo XVI, la
monarquía de los Tudor tuvo muchos intereses en común con los burgueses urbanos
y con los pequeños propietarios rurales de origen noble la gentry. Sus intereses coincidían en la lucha contra España por el
dominio de los mares atlánticos y por el empeño español en restablecer el
catolicismo en Inglaterra; y también en la lucha contra las familias más
poderosas de la nobleza inglesa —la aristocracia— que arruinaban el país con
sus guerras privadas. Pero esta alianza entre la monarquía, la gentry y los burgueses entró en crisis
durante los reinados de los reyes Estuardo.
En las primeras décadas del siglo
XVII, la riqueza de los burgueses dedicados al comercio y a la producción de
mercaderías aumentaba, y también la de la gentry,
cuyos miembros se diferenciaron del resto de la nobleza porque se dedicaron a
una actividad típicamente burguesa como el comercio.
Mientras tanto, disminuían los
ingresos de los nobles más poderosos que tenían como única fuente de riqueza la
propiedad de sus tierras. Muchos nobles comenzaron a depender de la monarquía
para sobrevivir, y los burgueses entraron en conflicto con el poder absoluto de
la monarquía que intentó poner límites al desarrollo de sus actividades
económicas.
La lucha por la nueva riqueza
El problema
era que los burgueses estaban generando y acumulando una riqueza a la que la
monarquía no podía acceder. Para obtener una parte de esa nueva riqueza la
monarquía propuso crear nuevos impuestos y aumentar los que ya existían. El
Parlamento se opuso porque sus miembros no podían controlar el destino del
dinero recaudado. La corona también intentó participar directamente en algunas
de las actividades industriales y comerciales, pero el resultado fue aumento de
precios, desocupación y descontento general. Para conseguir ingresos, la
monarquía comenzó a exigir antiguos derechos feudales y reforzó su alianza con
la jerarquía de la Iglesia Anglicana, integrada por grandes terratenientes.
La guerra civil y la abolición de la monarquía
El enfrentamiento por los
impuestos continuó. La corona comenzó a exigirlos aunque no tuvieran la
aprobación del Parlamento; y los burgueses comprendieron que los cambios
económicos que necesitaban sólo se alcanzarían a través de la lucha política.
Las familias de comerciantes y terratenientes más poderosas, relacionadas entre
sí por negocios comunes y que estaban representadas en las dos cámaras del
Parlamento, fueron el núcleo de la oposición al rey Carlos I con el objetivo de
lograr un gobierno que representara los intereses de los hombres de negocios.
Durante 1639 y 1640 los burgueses
se negaron a pagar impuestos. Pero la crisis se agravó cuando, en 1640, Escocia
pretendió separarse de Inglaterra y la Cámara de los Comunes se negó a aprobar
los fondos necesarios para equipar y pagar un ejército a las órdenes de Carlos
I. La mayoría de los comerciantes, artesanos y aprendices apoyaron a los
Comunes y en 1642 comenzó la guerra civil.
En los dos bandos enfrentados, el
parlamentario y el realista, había representantes de la nobleza y de los
burgueses. Lo que los diferenciaba era que los realistas tenían más fuerza en
las regiones agrícolas del norte y el Oeste del país, mientras que el
Parlamento encontraba el apoyo en el sur y en el este, regiones en las que
predominaban la industria y el comercio. También las ideas religiosas los
diferenciaban: el puritanismo respaldaba, en general, al Parlamento, y el
anglicanismo, como iglesia oficial, al rey. En el conflicto armado, venció el
ejército parlamentario que dirigía Oliverio Cromwell. En 1649, los nobles
fueron expulsados del Parlamento, se proclamé la república y el rey Carlos I
fue decapitado.
La Gloriosa Revolución:
Después de la muerte de Cromwell,
los burgueses más poderosos, que necesitaban paz y orden para sus negocios,
llegaron a un acuerdo con la nobleza y, en 1660, la monarquía fue restaurada en
la persona de Carlos II Estuardo. Por su parte, el rey aceptaba que
correspondía al Parlamento la elaboración de leyes y la aprobación de
impuestos.
Pero el acuerdo entre la
monarquía y el Parlamento se rompió cuando llegó al trono Jacobo II, católico y
con tendencias absolutistas. El nuevo rey no encontró apoyo para restablecer la
monarquía absoluta: la nobleza no era católica y, además, sabía que la mayor
parte de la sociedad no aceptaba una vuelta al pasado. Esto fue lo que llevó a
un nuevo acuerdo entre los nobles y los burgueses, quienes coincidieron en la
necesidad de destronar al rey y justificaron su propósito en las ideas del
filósofo inglés John Locke.
Convencidos de que el
destronamiento del rey en este caso era lícito, en 1688 nobles y burgueses
ofrecieron la corona de Inglaterra al príncipe holandés Guillermo de Orange con
dos condiciones: debía mantener el protestantismo y dejar gobernar al
Parlamento. Jacobo II, abandonado por casi todos los grupos sociales, dejó el
trono. Así, sin violencia, triunfó la Gloriosa Revolución (como la llamaron los
hombres de la época), que abolió definitivamente la monarquía absoluta e inició
en Inglaterra la época de la monarquía parlamentaría.
El parlamentarismo y el desarrollo del capitalismo:
Luego del triunfo de la Gloriosa
Revolución, en Inglaterra comenzó a funcionar un sistema de gobierno llamado
parlamentarismo. Este sistema aseguró la participación de los súbditos en el
gobierno del Estado a través del Parlamento.
Durante el siglo XVII, los grupos
comerciales y manufactureros más poderosos controlaron el gobierno
parlamentario con el fin de promover sus intereses económicos. Se eliminaron
los privilegios reales, aristocráticos y de las corporaciones, los monopolios,
las prohibiciones, los peajes y los controles de precios, que obstaculizaban la
libertad de comercio y de industria. Se crearon y fortalecieron instrumentos
que servían para el desarrollo de las nuevas actividades económicas: se creó el
Banco de Inglaterra y se generalizaron las sociedades anónimas, se difundió la
tolerancia religiosa y se protegió el progreso de la ciencia.
El Estado inglés promovió
especialmente el desarrollo del comercio y de la industria de manufacturas. El
Acta de Navegación, que en 1651 estableció que el transporte de todas las
mercaderías procedentes de o destinadas a Inglaterra debía hacerse únicamente
en naves inglesas, fue el origen del desarrollo de una flota mercante que
convirtió a Inglaterra en la dueña de los mares del mundo. Desde el 1700,
además, el Parlamento prohibió las exportaciones de lana en bruto y organizó el
establecimiento de artesanos extranjeros, con lo que sentó las bases del
desarrollo de la industria textil.
Carlos V, en España sería Carlos I, reina en el siglo XVI, nieto de los Reyes Católicos. Con él empieza la
dinastía de los Austrias. Hereda un gran imperio: España, los territorios de América y una gran parte de
Europa: Austria, Paises Bajos, Nápoles, Sicilia, etc. Además es nombrado
emperador de Alemania con el nombre de Carlos V. Como no puede administrar todos los territorios, reorganiza el Estado,
nombrando una gran cantidad de funcionarios. Casi la mitad de su reinado lo emplea en el arreglo de conflictos, como la
guerra entre protestantes y católicos que se desata en los estados Alemanes.
En 1556 comenzó el reinado de Felipe II, el sucesor de
Carlos I. Gobernaba un inmenso imperio formado por los territorios de la
península, algunos del sur de Italia, los Países bajos y las posesiones
castellanas en América y Asia.
Reinó sobre un gran conjunto de territorios de Europa (Castilla, Aragón, Navarra, Portugal, Países Bajos, Sicilia, Nápoles, Cerdeña y Milán, entre otros), África (Mozambique, Orán y Túnez), Asia (islas Filipinas y zonas de la India) y América (virreinatos de Nueva España, Perú y Brasil; es decir, toda la América conocida hasta entonces).
Durante su reinado subieron los precios de algunos productos
y disminuyó la cantidad de oro que llegaba desde América. la población se
empobreció entonces.
Rebelión de los moriscos. En 1568, los moriscos de las Alpujarras de Granada (descendientes de los musulmanes que habían vivido allí durante la edad media) se sublevaron. Esta rebelión fracasó tres años después.
Incorporación de Portugal. Felipe II era nieto del rey portugués Manuel I el Afortunado. Por eso, reclamó el trono de este reino, y de este modo, en 1581, Felipe II incorporó Portugal (y todas las colonias portuguesas) a sus dominios.
Fuera de España, Felipe II derrotó a Francia y venció a los
turcos en la Batalla de Lepanto, en 1571. Posteriormente, los Países Bajos se
sublevaron contra el dominio español, iniciándose una guerra que costaría
muchas vidas y agotaría las reservas de oro de España.
Guerras con Francia.
Las guerras entre España y Francia
habían comenzado durante el reinado de Carlos I, y continuaron durante los
primeros años del de Felipe II, pero acabaron pronto. En 1557, las tropas
españolas e imperiales derrotaron a las francesas en la batalla de San
Quintín. Dos años después, España y Francia firmaron la Paz de
Cateau-Cambrésis.
Guerra de los Países Bajos.
En 1566, las provincias del
norte de los Países Bajos españoles se levantaron contra Felipe II. Comenzó,
así, una guerra que duraría más de ochenta años. En 1579, esas zonas pasaron a
llamarse Provincias Unidas.
Guerra con el Imperio otomano.
El Imperio otomano era
la principal potencia musulmana de aquella época. Felipe II consiguió crear una
gran flota de diversas naciones cristianas, la Liga Santa, que derrotó a los
barcos del Imperio otomano en la batalla de Lepanto (1571).
Guerra con Inglaterra. En 1585, Inglaterra decidió
ayudar a las Provincias Unidas en su guerra contra España. Felipe II formó una
gran escuadra, la Armada Invencible, para invadir Inglaterra; pero
esta sufrió una gran derrota en 1588. El conflicto entre España e Inglaterra
continuó hasta 1604.
En el siglo XVI se produjo una gran demanda de productos
para las nuevas tierras de América, un gran crecimiento del comercio, y la
llegada de oro y plata de las minas americanas. esta situación podría haber
mejorado las condiciones económicas y sociales de la población, pero no fue
así, la entrada de estos metales provocó un efecto de subida de los precios una
revolución en los precios, que hizo disminuir el poder adquisitivo de las
clases populares reduciendo su nivel de vida
El origen de la Reforma Protestante fueron las 95 tesis de Wittenberg en 1517. En ellas se niega el poder de las indulgencias y se critica el poder del Papado.
A la vez aparecen algunas ideas que serán centrales en el futuro protestantismo como es la justificación por la fe.
Lutero, Bucero y Melanchton desarrollan a lo largo de varios años toda una teología protestante que irá evolucionando según los propios acontecimientos internacionales.
Sus puntos clave son los siguientes:
- La salvación solo es posible por la fe y el sacrificio de Cristo.
Lutero tenía una visión muy pesimista del hombre. Lo veía muy pequeño ante el poder de Dios e inclinado hacia el mal. Por eso termina por pensar que de nada valen las obras si no existe una verdadera fe que sólo Dios puede conceder. Esto es lo que se llamará Justificación por la fe: si queremos salvarnos sólo podemos abandonarnos a la voluntad de Dios, creyendo absolutamente en él.
- Las Sagradas Escrituras (Biblia) son la máxima autoridad
Por encima de papas y concilios, cualquier hombre puede interpretarlas (Libre Examen). El buen cristiano debe leer la Biblia y pensar sobre ella.
- La absolución (perdón) de los pecados sólo depende de un verdadero arrepentimiento.
Para ello ya no se necesita un sacerdote que nos confiese y es, otra vez, un acto privado.
Todos los cristianos pertenecen al orden espiritual, eliminando todo tipo de jerarquía (iglesia invisible). Sin embargo, tras las revueltas de campesinos y nobles, Lutero va cambiando este punto en busca de un orden que no degenere en disturbios. Aparecen así los Guías Espirituales o pastores, sin orden sacerdotal (ni celibato).
- Solo hay dos sacramentos, Bautismo y Eucaristía.
Son los únicos instituidos en las Escrituras, mientras que se niega el Purgatorio, el culto a la Virgen y los Santos. En la Eucaristía no está presente la sangre de Cristo. Es solo una conmemoración.
Todos estos cambios no gustaron al Papado y junto al emperador Carlos V intentó acabar con los luteranos.
A partir de entonces, la disputa recorre Europa y el Papa León X le exige a Lutero que se retracte.
Como no lo hace, finalmente es excomulgado en enero de 1521. Interviene el emperador Carlos V y llama a Lutero a la Dieta de Worms. En ella es escuchado, y finalmente por el Edicto de Worms, en mayo del mismo año, es desterrado del Imperio.
Federico de Sajonia acoge a Lutero, que había apelado al sentimiento nacional alemán. Su difusión por el Imperio alemán es muy rápida y está relacionado con el rechazo de la influencia italiana y los deseos de los príncipes alemanes de independencia frente al emperador.
Además muchos se enriquecieron quedándose con las tierras de los obispados y conventos.
Tras el fracaso de las negociaciones Carlos V trató de combatir al protestantismo con las armas.
Los protestantes se organizarán en la liga Smalkalda, dirigida por Felipe de Hesse.
Esta liga es derrotada en la batalla de Muhlberg (1547),pero la victoria resultó inútil, pues no logró el fin del luteranismo, con firme arraigo en las clases populares.
Posteriormente, la traición de Mauricio de Sajonia casi consigue que Carlos V sea derrotado en Innsbruck (1551). Finalmente se llega a firmar la paz de Augsburgo (1555), que establece que cada príncipe elige la religión de su territorio. La unidad religiosa en Europa se ha roto definitivamente
Como respuesta y para frenar la expansión de las ideas
promovidas por la reforma protestante, la Iglesia: comenzó una lucha contra los protestantes:
En 1542 se produjo la creación del Santo Oficio (Inquisición): Tribunal que perseguía
la herejía.
En 1558 se produjo la creación de la Congregación del Índice: Junta de clérigos que
elaboraba una lista de libros prohíbidos para los creyentes.
La Iglesia se reformó internamente con el Concilio de Trento (1545-1563):
+ Condenando los principios protestantes y reafirmando la doctrina
ortodoxa:
- Fe operativa.
- Los siete sacramentos fueron instituidos por Jesucristo.
- Culto a la Virgen y a los santos.
- La Vulgata de san Jerónimo única traducción de la Biblia
para interpretar permitida.
+ Cambiando algunas costumbres inadecuadas:
- Prohibición de vente de indulgencias.
- Creación de seminarios para mejorar la formación del
Clero.
- Obispos en su diócesis y párrocos en su parroquia.
- Instancia a llevar una vida ejemplar a los clérigos.
De esta manera se difundieron las ideas de la Contrarreforma:
+ Con la reforma de las instituciones relajadas.
+ Con la aparición de la Compañía de Jesús de San Ignacio de Loyola, instrumento
más importante de la difusión de las nuevas ideas mediante la predicación y la
enseñanza.
América tiene un poblamiento muy antiguo que se remonta a más de 35.000 años. A los pueblos anteriores a la llegada a Colón los denominamos precolombinos.
Cuando llegaron los europeos, los pueblos que lo habitaban habían desarrollado prósperas civilizaciones y grandes imperios: aztecas, mayas e incas.
Todos vivían del sector primario (agricultura y ganadería), utilizaban la piedra como material básico y no conocían la rueda ni tenían animales de tiro.
Como Colón creía haber llegado la India, denominó a estas tierras como las Indias.